NIÑEZ Y JUVENTUD

Ramón Montal, viudo con cuatro hijos, se casó en segundas nupcias con Vicenta Fornés, viuda. De este matrimonio nacieron cinco hijos; Paula era la primera. La familia era numerosa, ya que vivía con ellos una abuela, una tía y los hijos del primer matrimonio. La situación familiar se hacía difícil y el padre decidió separar las dos familias.
Arenys de Mar. Pila donde fue bautizada Santa Paula Montal

Arenys de Mar. Pila donde fue bautizada Santa Paula Montal

El padre, maestro cordelero, trabajaba para la industria de los barcos. Murió cuando Paula tenía 10 años. La herencia pasó al mayor de los hijos, y la madre tuvo que ponerse a trabajar. La pequeña Paula colaboraba cuidando a sus hermanitos. La muerte prematura del pequeño aumentó el dolor familiar. Estas circunstancias hicieron madurar pronto a Paula, y a los 11 años era ya una niña responsable, de carácter abierto y tenaz.
Conoció el mundo del trabajo como “puntaire”, y así captó que ente las mujeres sencillas, el 99% eran analfabetas, poco valoradas socialmente y sin cultura, porque ninguna ley educativa las amparaba.
Mientras Paula trabajaba trenzaba encajes, su mente pensaba que las niñas podían aprender como los niños, para desempeñar su rol en la familia y en la sociedad. Fue dando forma a la llamada que sentía de educar a la niña y a la joven. El cómo y el dónde era la incógnita. Experta en encajes, con este oficio podía atraer a las muchachas, enseñándoles estos primores y otras cosas.
Paula se acostumbró a leer la realidad a la luz del evangelio y a descubrir el querer de Dios. El deseo dededicar la vida al biende las niñas iba tomando forma. Con la fuerza de Dios, salió de su pueblo natal, dejó la propia familia, renunció a formar una, y con un bagaje cultural y económico muy pequeño y conocimientos de experta “puntaire”, se lanzó a la aventura.
El haber nacido en Arenys, pueblo abierto al mar, le dio amplitud de horizonte. El haber cuidado a los hermanitos y trabajar en tareas de la casa, la entrenó para ser verdadera madre y maestra de sus futuras discípulas.La situación política del momento, forjó su espíritu luchador y la muerte del padre la obligó a vivir con mayor austeridad, y a entregarse sin ahorrar sacrificios. Su entrada en el mundo del trabajo aumento su responsabilidad. El contacto con los pequeños en la catequesis, orientó su objetivo educativo. Como miembro de Cofradías aprendió la entrega apostólica, la preocupación por los necesitados, el servicio gratuito y la intuición para descubrir a quien necesitaba ayuda. Todo le resultó útil para enseñar a las niñas.

PAULA FUNDADORA: ABRE NUEVOS CAMINOS

El año 1829 es el inicio de 30 años de gran actividad. Fiada en Dios, con poquísimos medios económicos, -40 reales era su caudal-, en compañía de su mejor amiga, Inés Busquets, emprendió un largo camino hacia Figueres, decidida a craer una escuela para niñas. Allí puso la simiente que daría paso a otras fundaciones escolares. La podríamos llamar imprudente, soñadora; pero en realidad Paula confiaba en Dios y quiso ser fiel a una llamada.
En Figueres le aconsejaron que se volviera a su casa; ella no escuchó estas voces y puso manos a la obra. Pasaron años de penuria; pero empezaron a acudir niñas que deseaban ser instruidas. Un palomar fue acondicionado para escuela. Y de aquel humilde y sencillo lugar, Dios quiso que naciera un frondoso árbol.
En esta población trabajó trece años, proponiendo amplios programas que abarcaban todas las asignaturas elementales. Era una escuela novedosa. Creció el número de alumnas, han de buscar otro lugar más adecuado, y piensa extender esta obra a otros lugares. Se han unido a este proyecto otras muchachas, atraídas por la obra educativa de Paula.
Sigue una etapa intensa de fundaciones y de solidificar la obra comenzada. Abren en Arenys la segunda escuela. Aquí conocieron a los escolapios y Paula descubrió, con inmensa alegría, que la obra de Calasanz realizada con los niños, es lo que ella quería para las niñas.
Sabadell se convierte en el tercer objetivo. Aquí los Padres Escolapios ayudaron a dar forma y a hacer realidad su deseo: el nacimiento de la Escuela Pía femenina, para ofrecer educación a la mujer. Identificada con el carisma de Calasanz, no se conforma solamente con aceptar su pedagogía e implantarla en sus escuelas; deseaba vivir de lleno la espiritualidad escolapia y configurar su vida y la de sus compañeras en seguir a Jesucristo, al estilo de Calasanz.
Llegaron a Sabadell el año 1846. Encontraron un ambiente inestable, pobreza, niños y niñas trabajando durante largas horas en lugares cerrados, recibiendo un trato duro. En esta población no había ninguna pública para niñas. La primera fue establecida por las Escolapias, que ganaron las plazas por oposiciones, pudiendo ofrecer esuela gratuita y popular.
Gracias a los Escolapios profundizaron en la pedagogía y espiritualidad de Calasanz, de quien deseaban ser verdaderas hijas. El 3 de marzo de 1855 los escolapios les concedieron la Carta de Hermandad: “Os constituimos en el seno de nuestra Congregación, haciéndoos participantes de todos los frutos espirituales a que se ordenan los oficios y los merecimientos del Orden de las Escuelas Pías”. El gozo que experimentó M. Paula fue inmenso. Escribía al Superior General el 2 de octubre del mismo año: “Hace más de 18 años que ésta, su súbdita y hermana tiene unos deseos tan grandes de que podamos ser unas verdaderas Religiosas Escolapias”.
Fruto de esta relación obtuvieron: el ceñidor, el escudo con el nombre de María, los rezos propios de la Escuela Pía, las Constituciones y el nombre de Escolapias. El carisma de Calasanz quedaba ampliado. Nuestro Instituto pasó a llamarse “Instituto de Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías”.
En Sabadell se celebró el primer capítulo General, en el cual Madre Paula no salió elegida como superiora general. El Señor escuchó su deseo de poder ser ella quien pusiera bien firmes las bases del naciente Instituto, siendo maestra de novicias. Noventa recibieron el influjo de su formación y contribuyeron a la expansión del Instituto.
Durante su vida se realizaron 19 fundaciones. Ella participó directamente en las de Igualada, Vendrell, El Masnou y Olesa de Montserrat. Otras se efectuaron sin su presencia directa, aunque intervino de alguna manera: Blanes, Gerona, Barcelona, Sóller, Madrid, Carabanchel, Alcira, Lucena, Bujalence, Valencia y Córdoba. Se habían pasado los límites de Cataluña.

RETIRO EN OLESA

Los últimos 30 años los pasó en Olesa de Montserrat, lugar donde deseó quedarse por ser la casa más pobre del Instituto. Fue su Nazaret. Aquí se entregó a las niñas, a sus hermanas y a las familias.
Son años de profundización, de identificarse con el Señor. Su unión con Dios era muy fuerte y en todo descubría su mirada amorosa y le daba gracias.