ESPIRITUALIDAD

La espiritualidad escolapia es una manera concreta de vivir el evangelio, destacando el rasgo de Jesús como Maestro, que se acercaba a los niños, los acariciaba y abrazaba con ternura, y se apiadaba de las mujeres.
Podemos destacar unos rasgos que impregnaron la vida de Madre Paula y que ha legado a la Escuela Pía Femenina: Pobreza y austeridad, humildad y sencillez, paciencia, gozo y alegría.

RASGOS DE SU PEDAGOGÍA

Su pedagogía está basada en el amor y destacan unos Criterios básicos que constituyen el entramado educativo: Escuelas abiertas a todas las clases sociales, flexibilidad y adaptación al lugar y a las circunstancias concretas, dedicación a las alumnas más necesitadas, educación integral y armónica, equilibrio entre instrucción y educación, creación de un ambiente que favorezca la educación, amplio abanico de materias y una educación impregnada de criterios evangélicos.
A la educadora le pedía: vocación pedagógica y educativa, preparación profesional cualificada, formación permanente, apertura a lo novedoso, dedicación y entrega, atención personalizada para ayudarle a desarrollar las propias capacidades, respeto, trato digno, amor, orden, puntualidad, convivencia, dedicación, eficacia, colaboración, ejemplo personal, utilización de métodos sencillos y adecuados y hacer participar al alumnado en la marcha de la escuela.

¿QUÉ APORTÓ PAULA MONTAL?

– A la sociedad, una institución docente, pionera en el campo educativo femenino, de talante innovador, con amplios programas educativos, encarnada en los ambientes populares, con deseo de transformar la sociedad a través de la mujer, como elemento fundamental de la familia.
– A la mujer, una valoración y la alegría de sentirse hija amada de Dios, capaz de vivir en plenitud su misión en la familia, en la sociedad y en el mundo del trabajo.
– A la Escuela Pía, un toque femenino al carisma de Calasanz, ampliándolo a la mujer y la preocupación por las familias a través de la educación.
– A la Iglesia, una familia religiosa: las escolapias.