1. VISIÓN INSTITUCIONAL ESCOLAPIA


1.1. UNA MIRADA A LA REALIDAD ACTUAL
1.2 UNA MIRADA AL FUTURO
1.3. UNA MIRADA AL CAMBIO

1.1. UNA MIRADA A LA REALIDAD ACTUAL

Miramos la realidad actual con una visión esperanzada y crítica, carismática y evangélica para descubrir cómo educar para el futuro desde la situación presente.

Nuestra mirada se dirige a:

a. La sociedad

Estamos inmersos en una sociedad pluralista que nos aporta la riqueza de la diversidad y la diferencia, a la vez que nos envuelve en el relativismo y la pérdida de referentes morales. Una sociedad multicultural caracterizada por la globalización, la ecología y las nuevas formas de relación y comunicación. Una sociedad marcada por la crisis económica que genera inquietud y búsqueda de otro modelo social. Una sociedad de fuertes contrastes en la que siguen creciendo la injusticia, la desigualdad y la violencia, al tiempo que crecen la solidaridad y los nuevos movimientos sociales. Una sociedad caracterizada también por la indiferencia y el olvido de Dios junto a la búsqueda de nuevas formas de espiritualidad.

b. La familia

Forma parte de esta compleja realidad social y, a pesar de su gran inestabilidad, continua siendo la institución más valorada, principalmente por los jóvenes. El concepto de familia hoy ha cambiado y en nuestra sociedad conviven diversos tipos de familia que plantean nuevos retos a la educación.

La mujer hoy sigue experimentando una cierta marginación en sus derechos y en su dignidad y, al mismo tiempo, se reconoce y valora más su capacitación en el ámbito familiar, laboral y social. Esta valoración es muy diferente según los lugares y culturas.

c. La Iglesia

Aun haciendo esfuerzo por acercarse a la sociedad, la Iglesia, es una de las instituciones menos valorada. Es cierto que muchas veces se difunde una imagen distorsionada y reducida de ella, que no hace justicia a la misión que desarrolla como respuesta a diversos aspectos clave de la vida social. Es de destacar su labor en el desarrollo y promoción de los pueblos en todos los ámbitos la vida: educación, sanidad, promoción de la mujer, atención a los más desfavorecidos, etc. En la realidad secularizada que vivimos la Iglesia necesita formas, estructura y lenguaje nuevos para ser signo y presencia del amor y misericordia del Dios manifestado en Jesús.

d. La persona

Inmersa en los grandes contrastes de nuestra sociedad, en muchos casos nos encontramos con una persona individualista, fragmentada, preocupada por lo próximo, desinhibida e intercomunicada. Cuanto más joven es, más invierte en valores como el pacifismo, la tolerancia y la ecología, despreocupándose de otros valores importantes como la responsabilidad, el esfuerzo y el compromiso.

e. La escuela

Es una institución en la que inciden directamente la realidad social y los cambios que con tanta velocidad ocurren a su alrededor. Encuentra dificultades para adaptarse y dar respuestas innovadoras al ritmo que la sociedad necesita, aunque, por otra parte, es flexible, siempre en búsqueda y abierta al cambio. La institución escolar está contestada socialmente y padece una continua inestabilidad legislativa. A pesar de sus esfuerzos, experimenta la brecha digital entre docentes y alumnos. Cuenta con profesionales buenos y vocacionados.

f. Las Escolapias

Tienen una rica tradición educativa y han buscado siempre responder creativamente a los retos de cada momento histórico. Inmersas en la realidad social y eclesial, viven consciente y esperanzadamente el momento presente, buscando con creatividad nuevas respuestas para seguir educando en valores desde el Evangelio de Jesús, según el carisma de PAULA MONTAL y JOSÉ DE CALASANZ. Las Escolapias, junto con los seglares, asumen e impulsan el reto de compartir y enriquecer el carisma en Misión Compartida.

Esta mirada a nuestra realidad la concebimos como un reto que, desde nuestra raíz carismática “Piedad y Letras”, nos impulsa a soñar para ver y prever el futuro. Un sueño que, recogiendo el de PAULA MONTAL, sea capaz de generar ilusión y esperanza, capaz de conducirnos a un nuevo paradigma en nuestra misión educadora. Reto que necesita un liderazgo que ilusione, que sepa afrontar nuevos retos, que defina objetivos, que involucre a toda la Comunidad Educativa y, superando toda inercia, sea capaz de generar la proactividad necesaria para mirar al futuro.

1.2. UNA MIRADA AL FUTURO

Una mirada que nos abre a nuevos horizontes y nos conduce hacia la “escuela escolapia” que tenemos y deseamos:

a. Una escuela humanizadora

Que enseña a ser persona y a descubrir las claves de la felicidad y del aprendizaje social. Una escuela que es espacio privilegiado para el desarrollo de todos los aprendizajes: de los afectos, intelectual, de la expresividad, de la creatividad, del esfuerzo, y de experiencias vivenciales significativas. Una escuela que desarrolla la inteligencia emocional, moral, existencial y espiritual. Una escuela que, desde su identidad carismática, es cauce de formación, colaboración, apoyo y participación de las familias. Una escuela en la que seglares y religiosas, como Cooperadores de la Verdad, viven juntos el proceso de compartir la misión para llegar en comunión a la Misión Compartida.

b. Una escuela evangelizadora

Que promueve una pastoral sistémica, de las vivencias, las preguntas, los misterios, la seducción y la autenticidad. Una escuela que busca y suscita el diálogo Fe-Cultura. Una escuela que realiza un anuncio explícito de la Buena Noticia, desarrolla procesos y desemboca en la construcción de proyectos de vida. Una escuela que respeta y acoge a las personas, que sabe hablar a sus necesidades existenciales y hace posible el encuentro con un Dios cercano que acompaña y sostiene y con un Jesús encarnado que invita al compromiso solidario.

c. Una escuela innovadora

Una escuela al servicio de una mayor humanización que supera la mera transmisión de la información y sumerge a los alumnos en el estudio y la búsqueda. Una escuela basada en el aprendizaje social y cooperativo que construya sociedad, sentido de pertenencia, de amistad y alteridad. Una escuela que prepara a sus alumnos para ser ciudadanos del mundo, que respetan y valoran las diferentes culturas y son capaces de comunicarse en distintas lenguas. Una escuela interconectada, donde aprender será sinónimo de investigación, selección, significación, debate, consenso, aplicación, responsabilidad y autonomía. Una escuela que integra en la formación permanente de sus educadores la mirada al presente y al futuro para educar creativamente con nuevas metodologías y nuevas tecnologías. Una escuela en búsqueda constante de nuevas formas de comunicación y participación de las familias en la vida escolar.

Esta mirada al futuro nos pone en camino para descubrir, desde nuestro sueño carismático, los cambios que necesitamos. A nuestra escuela le toca vivir en el siglo XXI y, como tal, necesita, desde las claves del presente y con visión, hacer cambios para proyectarse hacia el futuro.

1.3. UNA MIRADA AL CAMBIO

Una mirada al cambio conscientes de que éste conlleva el deseo y el objetivo de dar respuesta, con audacia y creatividad, a los grandes retos educativos que tenemos planteados.

a. Una escuela humanizadora necesita opciones educativas para:

  • Priorizar valores que humanicen: bondad, gratuidad y respeto.
  • Enseñar y educar para la vida, teniendo en cuenta la complejidad y singularidad de cada persona en su proceso de crecimiento integral.
  • Potenciar Comunidades Educativas corresponsables e implicadas.
  • Atender las diferencias y acoger a los más débiles.
  • Ser escuela proactiva.

b. Una escuela evangelizadora necesita un cambio de paradigma. Pasar:

  • Del modelo de “actividades de pastoral” al modelo de pastoral “sistémico”, es decir, que marque criterios para todo el Centro.
  • Del modelo “de transmisión de la fe” al de la “competencia espiritual” de toda la Comunidad Educativa, utilizando unos lenguajes y una pedagogía nuevos y cercanos que respondan a los retos que plantea la Nueva Evangelización.
  • Del modelo “conceptual” al modelo de “centros con inteligencia emocional, comunicativa, tutorial y espiritual”, para lograr un profundo cambio de visión.

c. Una escuela innovadora necesita una metodología que:

  • Basada en la experiencia enseña a hacer, haciendo.
  • Apoyada en las nuevas tecnologías prepara para vivir en la cultura de los medios de comunicación y convivir en el mundo de las redes sociales.
  • Sitúa a los alumnos como protagonistas activos de su propio aprendizaje con el fin de hacerlos autónomos.
  • Fundamentada en el trabajo en equipo de todos los educadores, enseña a los alumnos a vivir y a trabajar en red y a responsabilizarse de su grupo.
  • Configura la tutoría como competencia y papel esencial del educador, para acompañar el proceso de personalización y socialización del alumno.
  • Apuesta por el desarrollo de las inteligencias múltiples, de las competencias básicas y la interdisciplinaridad de los aprendizajes.
  • Valora e integra en todo el quehacer educativo Modelos de Calidad.

Como Institución cristiana y educativa nuestra VISIÓN desea ser horizonte creativo, ilusionante, innovador y carismático, que nos impulse y ayude a seguir educando con “competencia escolapia”. Hacemos el ejercicio de soñar con la escuela que da respuesta a la realidad de hoy, mirando al futuro.

2. MISIÓN ESCOLAPIA


2.1. CONCEPTO DE MISIÓN ESCOLAPIA
2.2. ORIGEN Y FINALIDAD DE LA MISIÓN ESCOLAPIA

2.1. CONCEPTO DE MISIÓN ESCOLAPIA

Etimológicamente “misión” significa envío a una tarea o servicio concreto. Implica los proyectos, las tareas y los objetivos a emprender con una finalidad determinada.

La misión lleva implícito un componente vocacional. Desde la mirada cristiana esta vocación supone una llamada de Dios y una respuesta personal.

La misión escolapia participa de la misión educadora de la Iglesia y se concreta en:

“La educación integral de la infancia y juventud”,

en colaboración con las familias,

por medio de una escuela humanizadora,

evangelizadora e innovadora.

 

2.2. ORIGEN Y FINALIDAD DE LA MISIÓN ESCOLAPIA

Paula Montal, en el siglo XIX, descubre como necesidad urgente de la sociedad de su tiempo la promoción de la mujer, hasta entonces marginada de la cultura. Con visión de futuro la descubre como agente activo de transformación social y cristiana a través de la familia y del mundo del trabajo. Como respuesta a esta necesidad social crea en Figueres, en 1829, la primera escuela para niñas, con los mismos planes de estudio que hasta entonces sólo regían en las escuelas de niños.

José de Calasanz, en el siglo XVII, con visión de futuro descubre en la educación de los niños y jóvenes el medio más eficaz para la reforma de la sociedad y crea una escuela nueva, primer modelo en la historia de educación popular, integral y cristiana. “Piedad y Letras” se integran en la mente y en la praxis pedagógica de Calasanz y sus seguidores. Paula Montal se encuentra con la escuela de Calasanz y, sintiéndose identificada con ella, crea una escuela para la mujer con impronta carismática propia y estilo escolapio.

Paula Montal, al igual que Calasanz, para dar continuidad a su obra funda en 1847 la primera Congregación femenina con dedicación exclusiva a la educación de la mujer. Así logra una institución religiosa injertada totalmente en la obra de José de Calasanz. Su lema “Salvar las familias enseñando a las niñas el Santo Temor y amor de Dios” se complementa con el lema calasancio al que incorpora la mujer y la familia.

Enraizada en el carisma de Paula Montal la finalidad de la Misión Escolapia es educar a las generaciones actuales para dar respuesta, con nueva mirada, a los retos y objetivos que, desde una escuela humanizadora, evangelizadora e innovadora, nuestra Misión tiene planteados hoy. Respuesta que nos lleva a:

  • Desarrollar en cada una de las personas su potencial más profundamente humano.
  • Ayudar a crecer a la infancia y juventud en todos los ámbitos.
  • Acompañar a los alumnos en la construcción de sus proyectos de vida y en la búsqueda de sus claves de sentido.
  • Prepararles para que lleguen a ser agentes de transformación social en la construcción de un mundo más justo y fraterno.
  • Capacitarles para una vida como respuesta a una vocación, posibilitando su compromiso en la transformación de la sociedad a través de la familia y el mundo del trabajo.
  • Abrirles horizontes a la fe, desde una perspectiva transcendente que lleve al encuentro con Jesús de Nazaret.

3. VALORES DE IDENTIDAD ESCOLAPIA


3.1. CONCEPTO DE VALORES DE IDENTIDAD ESCOLAPIA.
3.2. VALORES SIGNIFICATIVOS DE IDENTIDAD ESCOLAPIA

3.1. CONCEPTO DE VALORES DE IDENTIDAD ESCOLAPIA

Los Valores son las cualidades que tenemos como Institución Escolapia, configuran nuestra identidad y nos orientan ante las decisiones o retos del futuro. Son la fuente de energía que nos alimenta como comunidad educativa y son reflejo de lo más positivo que tenemos.

Los valores:

  • Aportan dirección y orientación a los Equipos Directivos y Equipos de Educadores y nos coordinan hacia los mismos fines marcados en el Carácter Propio.
  • Son la infraestructura de nuestra Cultura Organizativa y referentes en nuestra forma de vivir, convivir y trabajar.
  • Encierran las claves para jerarquizar los criterios a seguir en la toma de decisiones.
  • Configuran los criterios para la selección del personal y para la formación continua a desarrollar.

3.2. VALORES SIGNIFICATIVOS DE IDENTIDAD ESCOLAPIA

Los valores significativos de la identidad escolapia son:

  • Amor a los niños: respeto, comprensión, acompañamiento y especial atención a los más desfavorecidos.
  • Alegría: entusiasmo y sentido de fiesta.
  • Sencillez y humildad: cercanía y cordialidad en el trato, con una atención personalizada.
  • Paciencia: acompañar, saber esperar cada proceso y saber escuchar.
  • Búsqueda de la Verdad: coherencia, objetividad, sentido crítico y apertura.
  • Responsabilidad: esfuerzo y dedicación al trabajo bien hecho.
  • Preparación profesional: innovación y formación permanente.
  • Trabajo en equipo: diálogo, corresponsabilidad y confianza en las personas.
  • Justicia: equidad, solidaridad y compromiso.
  • Libertad: autonomía, respeto, tolerancia y capacidad de riesgo.
  • Transcendencia: interioridad, escucha, gratuidad y libre adhesión a Jesús.

Nuestra identidad hace referencia a este conjunto de valores pero, además, en ellos subyace una lectura concreta y carismática de la realidad, inspirada en una concepción transcendente del mundo, la vida y la persona.