Primera parada, Austria

Mi experiencia en Viena

Así nos lo cuentan los alumnos


Resulta alentador descubrir que el esfuerzo y la ilusión que ponemos en este gran proyecto llamado Comenius empieza a dar sus frutos. Experiencias como ésta nos enriquecen a todos y vale la pena leer lo que nos cuentan los alumnos que las han vivido.

[tabs slidertype=”top tabs”] [tabcontainer] [tabtext]Jorge [/tabtext] [tabtext]Carla [/tabtext] [tabtext]Natalia [/tabtext] [tabtext]Patricia [/tabtext] [/tabcontainer] [tabcontent]

S iempre creí que yo no estaba a la altura de ir al traslado de Comenius, que me venía grande, que no me correspondía tal cosa. Pero todavía en España había amigos apoyándome en todo momento, ya que saben que me pongo nerviosísimo con estas cosas.

Después del aterrizaje me sentí totalmente exhausto, ya que eran varias horas de viaje y me mareé leyendo. Desde el principio quise ser amable y caerle bien a compañeros y profesores, e intenté mezclarme con los demás.

La primera mañana en el colegio de Viena estaba nervioso, porque no sabía con qué me iba a encontrar. Me costó asimilar que no todo el mundo tenemos la suerte de nacer con facultades plenas, pero me llenó de alegría conocer a gente tan cándida y tan amigable, era imposible no ser amigo de todos. Me encantó hacer todas las actividades con los niños: pintar sobre lienzo acerca de Viena, cocinar un plato típico de allí, ayudar a pintar… Como ya mis conocidos sabrán, entablamos especial amistad con un niño italiano llamado Marc (que espero con todas mis ganas que venga aquí).

También, cuando íbamos de turismo, me sentí muy cómodo con el equipo, porque siempre eran amables conmigo y se lo agrazco mucho a tod@s. Por las calles me sentí abrumado de lo minúsculo que era yo en comparación a la ciudad. Viena es preciosa y ojalá pudiese volver a visitarla, aunque no sería lo mismo.

De vuelta a Valencia no pude evitar sentirme entristecido ya que no volvería a sentir tal sensación de euforia en mucho tiempo (quizás).

En resumen, para mí esta experiencia ha supuesto un antes y un después en mi vida, se ha quedado grabado a fuego en mi mente y en mi alma (al igual que el snietzle).

P ara mí esta experiencia ha sido algo increíble y ha sido algo que no cambiaría por nada en el mundo. Desde el primer momento en el que me dijeron que me había tocado ir y no me lo creía (pensaba que me estaban gastando una broma), hasta el último día en el avión de vuelta a casa.

Antes del viaje sí que estaban esos nervios por cómo sería la relación con los profesores fuera del colegio, con nuestros compañeros, si sería capaz de entender algo de lo que me dijeran en ingles y sobre todo la relación que tendríamos con los niños que conoceríamos allí.

La verdad es que todo me sorprendió muchísimo. A los que nos tocó ir, dando igual las edades, nos llevamos genial; incluso Jorge, que era el único chico y el más pequeño, se llevó muy bien con todas nosotras. Con los profesores también, hubo mucha confianza entre todos, y sabías que si necesitabas cualquier cosa estarían ahí para ayudarte en lo que fuera, y eso te daba más seguridad. Lo mejor de todo, sin duda, fueron los niños del colegio de Austria; desde el primer momento nos impactaron muchísimo, porque te das cuenta de que por muchos problemas que tengan, siempre tienen esa sonrisa grabada en la cara. La sensación que tenía cuando estaba con ellos era que me hacían sentir útil, que era como si pudiera con sólo estar ahí y estar a su lado alegrarles un poco más el día. También me hacía sentir súper feliz, porque esos niños me llegaron muchísimo, los llegué a querer y aún los quiero mucho; la verdad es que nunca pensé que podría llegar a cogerles tanto cariño en tan pocos días.

Por otro lado, las visitas turísticas, me encantaron porque íbamos a nuestro rollo, y porque para haber estado 5 días, recorrimos bastante. Además, era una ciudad preciosa; aparte fue muy gracioso todas esas veces que nos perdimos y no sé cómo acabábamos encontrando el camino.

La despedida fue lo que no me gustó, no les quería decir adiós y ojalá que este viaje hubiera durado más, mucho más. Cuando me tuve que despedir de los niños se me rompió el corazón, y luego por la noche recordando todo lo que habíamos hecho también; creo que me quedé sin agua en el cuerpo de tanto llorar. Pero bueno, sé que todo esto, el Präter, el snitzel o como se diga, la calle Warringuer y TODO, nunca lo voy a olvidar. Por eso estoy súper emocionada de que vengan ya los niños a nuestro colegio. Ojalá que pueda pasar todo el tiempo posible con ellos.

Gracias por la oportunidad que nos disteis.

P ara mí este viaje a Viena ha sido increíble. Entregué la circular con esperanza, sabiendo que era complicado conseguirlo, pero un día me alegraron al decirme que era yo una de las personas que tenían la oportunidad de ir. Fui segura de que sería un viaje maravilloso y así fue. Me siento afortunada y agradecida porque hemos recibido muchísimo, y porque lo poco o menos que hemos hecho, para ellos, ha sido mucho más. Con simples actos como ayudar o estar con los niños de Viena, los profesores de allí nos han dado las gracias, es algo que para nosotros no es nada y para ellos lo contrario. Esas personas hicieron que pese a todo tuviera una sonrisa y ganas a tope siempre.

También me siento agradecida y alegre al pensar en el viaje, porque pudimos conocer personas de otros países y pasar buenos momentos con ellas.

Respecto al grupo que fuimos de España, diré que son personas estupendas y que para nada habría sido lo mismo sin ellas, que las quiero un montón. No os conocía y me alegro de que ahora ya sí.

Repetiría este viaje una y otra vez, y por ello sólo doy las gracias, por cuidarme y haberme hecho disfrutar y aprender tanto.

V iena, para mí, fue un viaje inesperado; al principio no sabía muy bien qué era lo que íbamos a hacer allí pero en cuanto me dijeron que iba una alegría enorme recorrió mi cuerpo.

La verdad es que ha sido una experiencia inolvidable desde el minuto uno en el aeropuerto, la llegada al hotel, los sitios que hemos visitado, el colegio al que fuimos, y sobre todo las personas que vinieron conmigo. Entre todos formamos un gran equipo desde el principio y para todos este viaje ha significado algo; para mí, conocerme mejor a mí misma, gracias a los niños del colegio con los que compartimos esta experiencia, ya que mostraban felicidad y aparte la trasmitían; hacían que me sintiera bien al estar con ellos y que cada día que íbamos tuviera más ganas de verlos. Aunque fueron pocos días, les cogimos mucho cariño.

Lo más importante de estos viajes es disfrutar y yo pienso que lo hice al máximo, que intenté sacar lo más bonito del viaje, conocimos a gente de otros países, visitamos una ciudad preciosa y sobre todo conocí más a compañeros de mi colegio con los que apenas había tenido relación. Para mí ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y que no cambiaría por nada; de hecho, la repetiría una y otra vez.

[/tabcontent] [/tabs]